El 12 de agosto vivimos en nuestro pueblo un acontecimiento muy especial: un eclipse total de Sol que, seguramente, recordaremos durante muchos años.
Nos habíamos preparado con nuestras gafas especiales para poder observarlo con seguridad y con muchas ganas de compartir la experiencia. El Ayuntamiento habilitó El Salmoral como punto de encuentro y colocó allí carpas para que pudiéramos disfrutar del momento a la sombra.
Y como en cada ocasión, cada uno puso su granito de arena: esterillas, mantas, sombrillas... Cada cual se organizó como quiso o pudo para pasar juntos esa hora tan especial mirando al cielo.
Pero el eclipse no solo estaba allí arriba. Poco a poco pudimos notar cómo cambiaba la luz, descendía la temperatura y las sombras adquirían otra apariencia. El paisaje que conocemos de cada día parecía, por un momento, diferente.
Y eso es precisamente lo bonito de estos momentos: no solo vivimos un fenómeno astronómico, vivimos una experiencia compartida. Nos reunimos, esperamos, observamos, comentamos y disfrutamos juntos de algo que difícilmente volveremos a contemplar de la misma manera.
Dentro de unos años, cuando alguien diga “¿te acuerdas del eclipse del 12 de agosto?”, seguramente no recordaremos únicamente lo que vimos en el cielo. Recordaremos también dónde estábamos, con quién lo compartimos y cómo nuestro pueblo se reunió para vivirlo.
Un recuerdo para toda la vida.
Porque también de estos momentos se hace pueblo.
Gracias a los asistentes al Ayto por la organización de las carpas y el aparcamiento.
Fotos de Sara, Sofía y Reyes. muchas gracias por compartirlas con todos..